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Estrés por exámenes, el ajetreo de los preparativos navideños, la presión en el trabajo o tensiones familiares y nuestra piel se vuelve loca. La piel está enrojecida, presenta granos y comedones. Os desvelamos porqué el estrés puede provocar granos y cómo podéis volver a equilibrarla.

“Tu piel es el reflejo del alma”, ¿quién no ha oído alguna vez esta frase? El que haya padecido una piel con impurezas o sigue presentando una piel con granos lo habrá oído alguna vez. Las impurezas no sólo pueden aparecer durante la pubertad, nos pueden acompañar hasta edades más avanzadas. Cuando nuestro cuerpo pasa por un estrés continuado, nuestro órgano más grande, la piel, hace sonar la alarma. Esta alarma puede presentarse en forma de rojeces, irritación o granos.

Pero, ¿qué hace el estés con nuestra piel?

Bajo una gran carga, nuestro cuerpo produce hormonas de estrés. La más conocida es el cortisol. Esta hormona del estrés impide la producción de antibióticos propios de nuestra piel, los cuales protegen la piel, entre otros, ante granos y comedones. Además, esta sobreproducción de hormonas activa la producción del sebo.
Las impurezas pueden aparecer a causa de simples costumbres diarias. Por ejemplo, tocarnos en exceso nuestro rostro, ampliando bacterias y fomentando la aparición de granitos. Además, con el estrés, tendemos a abusar de los dulces o el tabaco. Tanto el azúcar como la nicotina, así como el alcohol, pueden empeorar nuestro cuadro dermatológico.

¿Qué ayuda con los granos causados por el estrés?

Así como el estrés puede estar causado por innumerables razones, las posibilidades para combatir las impurezas también son infinitas. No existe una única solución para todos. Sin embargo, existen consejos, para controlar las impurezas.

Evitar tocar el rostro

Tocamos nuestro rostro de forma consciente, así como inconsciente. Si somos más conscientes y evitamos tocarnos el rostro, evitamos impurezas cutáneas adicionales.

Prestar atención a la alimentación

Aunque no os sobre mucho tiempo durante el día para cocinar, es importante que vuestra piel reciba suficientes sustancias nutritivas. Una sopa casera o una ensalada son rápidas de preparar. Sobre todo es importante tener presente una alimentación equilibrada.

Ingerir suficiente agua

El agua purifica nuestro cuerpo y elimina las toxinas. Por ello, si se puede, se debe beber dos litros de agua al día. También se le puede añadir una rodaja de limón para darle un toque fresco al agua.

Limpiar el rostro de forma regular

La limpieza debe ser uno de los pilares de nuestro ritual de belleza. Limpia el rostro por la mañana y por la noche de forma profunda para liberarla de suciedad y sebo.

Exfoliante semanal

Un exfoliante suave, de aplicación una o dos veces a la semana, libera la piel de células muertas y previene la queratinización de la piel.
Atención: usar un exfoliante sólo si la piel no presenta acné o esté inflamada.

Para deshacerse de las impurezas a largo plazo, es importante identificar las causas del estrés. Aunque durante algunos días sea difícil, es fundamental tomarse tiempo para uno mismo. Salir a correr, comer tranquilamente o tomarse un baño relajante para darle la oportunidad a nuestro cuerpo de respirar.

Con el cuidado correcto contra las impurezas

Cuando hayáis detectado la causa de vuestro estrés, entramos nosotros en acción y os acompañamos para encontrar el cuidado adecuado para una piel sana. Ya que una cosa está clara: el cuidado facial solo no puede solucionar el problema, pero apoya la piel y la reequilibra.

Podéis escribirnos a:
info@borlind.es

El estrés no siempre es el causante principal de una piel con impurezas. La falta de minerales, el cambio de detergente, intolerancias alimenticias, unos cuidados faciales incorrectos y muchos otros factores pueden ser los causantes de las impurezas.

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